
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, extendió hasta el 6 de abril el plazo dado a Irán para reabrir el estrecho de Ormuz, una ruta clave por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial. La medida incluye la amenaza de atacar infraestructura energética iraní si no se cumple la exigencia.
La extensión del ultimátum se da en medio de negociaciones entre ambos países, que según Trump muestran avances, lo que motivó retrasar una posible escalada militar.
Además, como señal de buena voluntad, Irán habría permitido el paso de algunos petroleros por la zona, aunque el conflicto sigue generando tensión internacional y riesgo para el comercio energético global.
En resumen, la situación combina presión militar con intentos diplomáticos, mientras el control del estrecho de Ormuz sigue siendo un punto crítico para la economía mundial.



