El medio de comunicación Estrategia & Negocios le preguntó a los empresarios de la región si creían que en 2021 su negocio recuperaría el nivel que tenía antes de la pandemia del Covid-19. Tenían cinco opciones para marcar su respuesta: Sí lo recuperará en 2021 (41 %), No lo recuperará en 2021 (30%), Ya lo recuperó en 2020 (12,4 %).
La pandemia no afectó a su empresa (10,6 %) y No sabe (6 %). Bajo esta perspectiva, tan solo el 23 % de las compañías en la región comienzan el año 2021 con, al menos, el nivel del negocio que tenían antes de la pandemia; en contraparte, el 77 % de las mismas inicia navegando contra la corriente. Por lo menos 3 de cada 10 empresas en Centroamérica piensan que el panorama será tan adverso para quedar lejos de su desempeño en 2019; y 4 de cada 10 empresas mantienen la esperanza de que sí lo lograrán.
Este pesimismo se magnifica al enfocar las respuestas de los empresarios que se consideran afectados de “grave a extremo”. Dentro de este grupo, el 55,8 % proyecta que volverse a levantar les tomará más de un año, el 30 % se muestra más positivo sobre volver a los niveles de 2019, un 11,7 % aún no lo sabe y tan solo el 2,6 % ya lo hizo.
El año pasado ha sido marcado por la incertidumbre, tanto por la crisis de salud que supuso el coronavirus como también por las disposiciones cambiantes que tomaron los gobiernos para hacer frente al tema, plantea Eduardo Girón, presidente de FECAMCO.
“La incertidumbre paralizó cualquier proyecto nuevo de la industria y las empresas”, reflexiona. Una buena solución para este año sería que los gobiernos se comprometan a no generar incertidumbre sobre la base de cierres aleatorios para manejar la pandemia.
“En Guatemala, un sistema de semáforos, generó certeza”, ilustra. Carlos Acevedo, expresidente del Banco Central de Reserva de El Salvador, sostiene que Centroamérica está complicada fiscalmente. El Salvador ha quedado con una de las posiciones más comprometidas, con una deuda superior al 90 % del PIB. “Baja recaudación, bajo crecimiento económico y alto nivel de endeudamiento, ningún otro país de Centroamérica tiene esa combinación fatídica. Panamá cayó más, pero tiene otras condiciones económicas que le permiten absorber un impacto de esos y recuperarse mejor”, plantea. Otro caso en el foco de atención es Costa Rica, que enfrentó protestas sociales en contra de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.
Confianza en un mejor año
La confianza en un mejor año y la recuperación real de los negocios van de la mano. De quienes desconfían de un año más positivo, casi un 80 % está por debajo del nivel de 2019 y no creen que volverán a levantarse este año.
Por el contrario, la mitad de aquellos que sí confían en un mejor año 2021 esperan volver a los niveles anteriores a la pandemia. A pesar de su optimismo, el 20 % de este grupo piensa que todavía finalizará el año por debajo de la situación precrisis. Si bien el trastorno del Covid-19 en la actividad empresarial sigue siendo altísimo para todos, en el caso de las Mipymes este universo se amplía. Un 43,4 % de las Mipymes participantes declararon que el impacto de la pandemia ha sido de grave a extremo; en tanto que un 20,3% de la gran empresa afronta esa situación. La situación se traslada en el optimismo hacia el año 2021. El 87,8% de la gran empresa espera un mejor año 2021; en menor medida lo hace la Mipyme, con un 69,9 % de confianza.
El Banco Mundial estima que la economía centroamericana retrocedió en 2020 un -6,1%, en una cifra que engloba a Panamá, y que se asemeja a lo esperado para Suramérica.
Para este 2021, el Producto Interno Bruto del istmo avanzará en un 3,6 % y en 2022 lo haría en 3,5 %. Honduras sería el país con la recesión más profunda este año, del -9,7%, marcado no solo por Covid-19, sino por el azote de los huracanes Eta e Iota, el pasado noviembre.
Centroamérica entera vagó por un túnel oscuro económico el año pasado. Los países que tomaron las medidas más severas de restricción para combatir la pandemia asumirán el costo en la economía: Panamá retrocederá en -8,1 % y El Salvador en -7,2 %. En cuanto a la economía nicaragüense, retrocederá en -6%, la costarricense en -4,8 % y la guatemalteca, en -3,5%.